Martes 17 de Mayo de 2022

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LOS ANTIGUOS

14 de febrero de 2022

Cerezas de Los Antiguos: la logística y competencia complicó la rentabilidad

La cosecha 2021/22 en las fincas de Los Antiguos fue muy buena, pero no rindió tanto desde lo comercial. El alto costo del transporte y la decisión de Chile, gigante cerecero del hemisferio sur, de competir en “nuestros” mercados habituales fueron determinantes.

Dicen que siempre los que ganan son los primeros bueno, no siempre. A veces ser último tiene premio. Eso le pasa a la cereza producida en Los Antiguos, que llega como “ultimicia” para las fiestas y el comienzo de año a las mesas de todo el mundo (léase el hemisferio norte, en contraestación). La temporada 2021/22 ha sido una buena campaña que ha entregado muchos kilos, aunque resignando, en algunos casos, calibre y algo de calidad. Sin embargo, el principal escollo con el que se encontraron los productores, por diversos motivos, fue el comercial. En esta nota ponemos la campaña “cerecera” bajo la lupa.

Se estima que la zafra 2021/22 cerrará con entre 1,6 y 1,7 millones de kilos de cerezas producidas en Los Antiguos (el 15% de la cereza que se produce en el país). “El clima acompañó muy bien durante la campaña, prácticamente no hubo heladas tardías, lo que ayudó a redondear una producción muy buena que creo que va a ser récord histórico en la provincia”, apuntó Federico Guerendiaín, gerente de la Cooperativa Agrofrutícola El Oasis.

“Al ser los rindes tan buenos, se afectó un poco el calibre, algo normal, porque las plantas cuando producen mucho merman el calibre y viceversa”, relató el productor. Y agregó: “Lo que está un poco complicado es la parte logística”.

En este sentido, Guerendiaín explicó que, por un lado, “Argentina está recibiendo menos vuelos con el tema de la pandemia” y por el otro, “se torna difícil conseguir trabajadores”. Esto último, entiende él, es porque “somos una provincia más ganadera y petrolera que frutícola y la cosecha y manejo de la cereza requiere de cierto conocimiento específico”.

Clima, radiación y una amplitud térmica casi a requerimiento permiten lograr muy buenos niveles de azúcares que no se dan en otros lugares. “El potencial de producción de cerezas en Los Antiguos es enorme, tiene un clima casi ideal porque no hay tanto riesgo de heladas, no llueve en cosecha, que es otro factor muy importante y hace suficiente frío en invierno para que las plantas tengan una floración y fructificación buena”, relató Guerendiaín.

Omar Salinas, de Frutos del Valle Patagónico (que produce en Chubut y en Los Antiguos, con plantas de empaque para exportar desde Trelew), contó que hubo aspectos climáticos que ayudaron y otros que no. “Desde el punto de vista productivo, fue un año muy bueno comparado con el año pasado cuando tuvimos heladas muy fuertes, con temperaturas bajas en primavera que causaron más de 50-60% de daños, y recordemos que Chubut tiene control de heladas por aspersión y Los Antiguos no”, contó.

“La temporada fue muy productiva, hubo gran cantidad de cerezas, aunque después de las heladas del año pasado los productores fueron cautelosos para hacer la poda y quedó mucha fruta en el árbol, lo que dejó ramas con mucha carga de fruto, amontonamiento de frutos, roces y mermas de calidad y calibre, además de una fruta más blanda”, dijo Salinas.

Comercio mundial

Junto a Chile y Nueva ZelandaArgentina forma parte de los proveedores de cereza al hemisferio norte en contraestación. Pero Los Antiguos en particular produce la cereza más tardía de todas. Entonces, mientras que el gran flujo de producción de cereza se da entre fines de octubre y mediados de enero, en Los Antiguos se termina a mediados de febrero. Y, claro está, al ser la única, al igual que a las “primicias”, se la paga mejor.

“La cereza que se come en el mundo a partir de enero y febrero es de acá”, sentenció Guerendiaín, quien ponderó que “la fruta antiguense es más dulce que ninguna otra cereza por las condiciones climáticas con las que se produce, por lo que se busca mucho”.

Nunca vamos a sobresalir por volumen, porque es un valle chico comparado con los miles de hectáreas del Alto Valle de Río Negro o Trelew, todo el valle tiene 200 hectáreas de cerezas, pero sí nos hacemos fuertes en calidad”, contó Guerendiaín.

Sin embargo, para Omar Salinas, en lo comercial “fue un año dificilísimo”. “Hubo muchos problemas de logística porque se trabaron los envíos marítimos dados los problemas logísticos en los puertos”, explicó. De igual forma sucedió con los embarques aéreos, que también tuvieron dificultades: “El cierre de los vuelos desde 2020 por la pandemia afectó la dinámica e hizo que algunas líneas aéreas dejaran de volar a la Argentina y otras redujeran la frecuencia de los vuelos”.

Debido a esto, el costo del flete llegó a ser de 6 dólares por kilo de cereza, cuando la media era de 2 dólares. “Los precios internacionales eran buenos, pero esta suba de costos se lleva puesta cualquier ganancia”, lamentó Salinas.

Esta situación de los fletes se sufrió especialmente durante diciembre y principios de enero. Por fortuna, cuando llegó la temporada de exportación de la cereza producida en Los Antiguos, los fletes empezaron a bajar, pero se presentó otra dificultad en la faz comercial: la competencia inesperada.

Hasta la pandemia, Chile vendía el 90% de sus cerezas al mercado chino, pero después de algunos problemas que tuvieron el año pasado decidieron diversificar los destinos. “Empezaron a mandar a Estados Unidos, Europa y otros destinos donde nosotros vendíamos tranquilos en enero, y este año tuvimos que competir con los contenedores chilenos que tienen precios muchísimo más bajos por volumen”, explicó Salinas.

A modo de ejemplo, el mercado español estuvo inundado de cereza chilena, que se ofrecía a una tercera parte del precio de la cereza argentina. “Esto te hace replantear la estrategia comercial a futuro para Los Antiguos, porque para seguir vendiendo bien vamos tener que llegar con un barco a fin de febrero o comienzo de marzo, sin embargo, para eso vamos a tener que producir fruta de excelentísima calidad que tolere bien los 30 días de barco”, explicó Salinas.

Por esos escollos comerciales, para Salinas, “las ganancias previstas, que habitualmente en enero son muy buenas, este año van a ser flojas”.

Trabajos y desafíos

Cuando termina la cosecha, la labor no para. Se debe hacer la poda de verano y luego una segunda en abril, entrando al invierno. Pero también hay que ocuparse del riego, la fertilización, de cuidar las fincas del granizo y el viento, es un trabajo de 365 días.

La cereza implica en Los Antiguos un movimiento muy grande, no sólo en la producción en sí, también el acarreo, el empaque, el alquiler para que vivan los trabajadores, los camiones con frío, la verdad, es increíble lo que ha cambiado y cómo impactó la producción de cerezas en el pueblo”, contó Guerendiaín.

 

Para el productor antigüense, tal vez el desafío más importante es “seguir siendo competitivos con estas complicaciones que tenemos hoy de logística y costos. Remarcó la necesidad de “encontrar la manera” de lograr esa competitividad “en un mercado en el que cada vez hay más frutas. Chile exporta 360 millones de kilos, una diferencia abismal comparada con los 5 millones que exporta Argentina”. “Habrá que pensar mucho, modernizarse y pensar estrategias para seguir siendo diferentes”, consideró.

En esto coincide Salinas. “Si queremos mandar la cereza 30 días en barco, vamos a tener que renovar plantas con variedades resistentes, lo que demanda una inversión importante también; durante el ciclo para lograr una fruta firme, con buenas podas, riegos por goteo para fertilizar en suelo también”.

De esta forma, “si logramos poner un barco que llegue a cualquier mercado del norte, en marzo vamos a poder venderle a cualquiera y a muy buen precio, porque hasta abril no hay cereza de ningún lugar del mundo”, avizoró Salinas.

Para crecer en superficie plantada a un ritmo constante de 15 y 20 hectáreas por año, se necesitaría de 25.000 a 33.000 plantas más por año. Este es un punto importante por resolver, ya que en la actualidad hay que esperar entre uno y dos años para que los viveros produzcan y entreguen las plantas.

Otro dato: según lo dicho por el licenciado Martín Roa durante la 1ra Jornada Regional de Cerezas, realizada en Los Antiguos en 2019, se necesitan 30.000 dólares para plantar una hectárea de cerezas con la tecnología adecuada, lo que demandaría una inversión de 600.000 dólares anuales para aumentar esas 20 hectáreas por año de superficie, sin contar el valor inmobiliario de la tierra.

El potencial de Los Antiguos es enorme, el mercado, ilimitado, y Los Antiguos tiene clima para producir más, pero hay que trabajar para poder aprovecharlo”, cerró Salinas.

Fuente / La Opinion Austral

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