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PERITO MORENO

3 de junio de 2019

Poner veneno o cebo para matar animales: delito penado con carcel

Diariamente leemos y escuchamos noticias sobre alguien que ha colocado veneno o cebos con veneno u objetos con el fin de eliminar perros en una zonas urbanas. Seguramente estas personas actúan creyendo que no comenten delito alguno o que no están incurriendo en algo grave.

La realidad es bien distinta y la ley es muy clara:

El hecho de envenenar a un perro o gato, independientemente de quién sea su propietario, está castigado por el Código Penal con una pena de dos años de prisión, a la que en su caso se sumará la responsabilidad civil consistente en el pago de los animales envenenados y/o gastos de curación, así como las correspondientes costas. Y es aún más grave la colocación de cebos envenenados en entornos urbanos, si consideramos el riesgo añadido que supone para los seres humanos.

La colocación de cebos envenenados en parques públicos es, en definitiva, una práctica cruel, cobarde e indiscriminada que representa un peligro para el medio ambiente, los animales domésticos, los urbanos silvestres libres, y los humanos. Una práctica que está prohibida por la legislación y la normativa autonómica y europea, y que, a través del art. 336 CP analizado, está tipificada como delito en el Código Penal. Es un delito público.

“El que, sin estar legalmente autorizado, emplee para la caza o pesca veneno, medios explosivos u otros instrumentos o artes de similar eficacia destructiva o no selectiva para la fauna, será castigado con la pena de prisión de cuatro meses a dos años o multa de ocho a veinticuatro meses y, en cualquier caso, la de inhabilitación especial para profesión u oficio e inhabilitación especial para el ejercicio del derecho a cazar o pescar por tiempo de uno a tres años.”

 

      1) A pesar de los estrictos términos empleados por el legislador: “cazar y pescar”, afortunadamente al mismo tiempo se utiliza la expresión para la fauna”. Así, si bien en la Ley de Caza se recoge la lista de los animales que pueden ser objeto de esta práctica, dentro del concepto de fauna se engloba en realidad a todos los animales; en el artículo 336, por tanto, los domésticos o mascotas están incluidos.

      2) Con la utilización del veneno se presume la eficacia destructiva o riesgo, así como el hecho de que el veneno es sabido como mortal por la sociedad, por lo que no requiere probar el dolo o intención. Quien pone veneno sabe que quiere envenenar.

      3) El bien jurídico protegido en este artículo no son los animales de forma individual sino como organismos vivos del ecosistema: el daño o peligro que se puede provocar al equilibrio biológico por los medios empleados en la caza o la pesca. El veneno, al no ser selectivo, provoca afecciones a todas las especies, incluidas especies protegidas, lo que supone un ataque de especial importancia al bien jurídico protegido, contamina el suelo, causa la muerte de animales domésticos y también puede causar envenenamientos en humanos.

      4) Se trata de un delito de riesgo o mera actividad, para cuya aplicación basta con el empleo de los medios; no exige daño/muerte del animal para que el autor pueda ser condenado.

El que se produzca la muerte de animales se valora a los efectos de reparación del daño, de responsabilidad en favor del propietario del animal afectado,o para aplicar el agravante (336.2 CP; Sentencia de la Audiencia Provincial de Murcia núm. 143/2007,entre otras).

      5) Es un delito indiciario, por lo complicado de conseguir prueba directa. Así, tal como indicábamos en un artículo anterior, se basa en pruebas indiciarias: animales muertos en la finca o cebos envenenados son la prueba crucial, complementándose con declaraciones de los agentes de policía, autopsia de los animales muertos, análisis de los cebos/veneno.

En definitiva: La colocación de cebos envenenados es una práctica cruel e indiscriminada; que representa un peligro para la salud pública, el medio ambiente y los animales (no sólo en el medio natural o rural, sino también en entornos urbanos, como hemos visto); y que, además de estar totalmente prohibida por la legislación europea, nacional y autonómica, aparece tipificada como delito en el Código Penal. Para los animales domésticos, además, puede existir concurso con el tipo penal del art.337 CP. Si hay muerte, también puede aplicarse el art. 263 CP por un delito de daños.

Fuente / Codigo Penal

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