Martes 27 de Septiembre de 2022

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PROVINCIA

16 de agosto de 2022

Diputados del Partido SER tuvieron un comportamiento evidente tras el pedido de repudio a la justicia

Ruben Lasagno para OPI Santa Cruz revela lo que ningún medio quiere contar: el comportamiento de los 4 diputados del Partido SER tras el pedido del oficialismo para repudiar a la justicia por persecución a Cristina Fernandez. Una nota especial para leer de punta a punta y conocer como responder los representantes de la nueva energía para transformar Santa Cruz.

Cada vez que se debate un proyecto o una iniciativa como la presentada por Matías Mazú, donde pedía repudiar a la justicia porque según el legislador “Persigue a Cristina Fernández”, aparece el verdadero pelaje de los diputados del SER Santa Cruz, el partido del petrolero Claudio Vidal.

El jueves último los diputados del FPV/La Cámpora votaron esta iniciativa vergonzosa presentada por el ex intendente de Río Turbio, la cual responde a una campaña estratégica de la ex presidente, quien a través de medios de su propiedad y periodismo pago, ha desarrollado la difusión de fotos con las cuáles intenta recusar al Tribunal y los fiscales que la acusan con pruebas irrefutables de la corrupción que lideró en la década pasada, mediando la obra pública por cuyo canal escurría miles de millones de pesos/dólares, que caían en su mayor parte en manos de su testaferro: Lázaro Baéz.

Como CFK está imposibilitada de defenderse con pruebas, porque las que presenta la fiscalía son demoledoras y el relato político en esta oportunidad no tiene cabida ni efecto, el plan desesperado es complicar, trabar, alargar los plazos y demorar la llegada de la sentencia y de ser posible que transcurra más allá de las elecciones 2023. Sin embargo, las sombras que se ciernen sobre esta débil estrategia, son tantas y tan oscuras, que prácticamente la vicepresidente no tiene escapatoria a su condena; de hecho ya le fue rechazada in límine la recusación por parte del Tribunal.

En ese marco Matías Mazú y otros diputados oficialistas presentaron este proyecto que fue votado afirmativamente por mayoría del FPV/La Cámpora y el problema lo tuvieron los diputados del SER, un sector político nacido dentro del FPV pero que su líder intenta “despegar” del oficialismo para jugar de líbero, especialmente buscando en los últimos meses, aliarse con la oposición política en Santa Cruz.

Uno por uno

Los diputados del SER son cuatro: José Luis Garrido, Miguel Farías, Patricia Moreyra y Hernán Elorrieta.

A la hora de votar si repudiaban a la justicia a favor de Cristina Fernández, el nerviosismo de los legisladores del SER se hizo muy evidente.

Estaban incómodos porque cualquier resolución los pondría en evidencia. Obvio, ellos juegan con la posibilidad de que ningún medio local o provincial va a observar sus conductas y muchos menos a criticarlas (excepto OPI) o bien han pensado que podían confundir con el accionar errático que tuvieron los diputados que se dicen “distintos”, pero votan todo con el oficialismo, como lo vienen haciendo desde el 2020. 

Miguel Farías votó afirmativamente con 9 diputados del FPV/La Cámpora. Las fuentes consultadas sobre los motivos que decidieron su voto fue “Farías si bien en esta sesión no lo justificó porque lo arrastraría a su propio partido en esa opinión, él siempre estuvo de acuerdo de la existencia de un partido judicial y piensa, como dice el kirchnerismo, que hay un “lawfare” el cual tiene como objetivo proscribir a la vicepresidente y al FPV en su conjunto”.

Es decir, que Miguel Farías fue, por mucho, el más “sincero” de los diputados del SER Santa Cruz, por cuando siguió sus convicciones y apoyó el repudio a la Justicia por la “persecución” que hacen sobre Cristina Fernández.

Por su parte Hernán Elorrieta votó negativamente junto con la oposición, tal vez con la idea de proyectarse en el 2023 si acaso su partido pasa a ser parte de una coalición con la UCR, JxC, Encuentro Ciudadano, ARI y el Pro. Es que el jueves, los integrantes de JxC en la Cámara miraban de reojo a los del SER, para observar qué hacían y cómo reaccionaban a la hora de votar.

Muy incómodo, Elorrieta no argumentó su posición y cuando la discusión se extendió y los diputados oficialistas llenaron la sesión de argumentos políticos, se hizo el enojado bajo la excusa (lugar común de los políticos si lo hay) de que “ así no se le resolvían los problemas a la gente” y votó en contra.

Pero este empate tuvo dos lunares importantes que les hicieron “mostrar la hilacha” a las bancas del petrolero.

Uno fue el diputado José Luis Garrido que se abstuvo y la otra fue la diputada Patricia Moreyra quien durante la sesión iba y venía de su banca hasta que minutos antes de la votación del proyecto de Mazú “se borró” del recinto, volviendo para el momento en que tuvo que saludar.

El silencio saludable

A veces callar es mucho más saludable que hablar tratando de justificar posturas intransigentes o como en este caso confusas y ambivalentes. Repasemos:

José Luis Garrido a la hora de sostener su abstención dijo “hay una polarización política en el terreno judicial, pero nos olvidamos de la crisis económica. No creo que haya animosidad y si me opondré si existiera un intento de proscripción. Bregamos por una política transparente y una justicia independiente”.

Garrido no dijo ni si ni no. Nadie “olvida la crisis económica”, solo tenía que decir si convalidaba o no el repudio. 

Dijo no creer que había animosidad, por lo tanto tomó como legítimo el pedido de Mazú y dejó sentado que se opondría si existiera un intento de proscripción, con lo cual en ese momento entendió que no existía esa situación, porque puso el verbo en “Pretérito imperfecto”. Una postura dual que a su criterio fundamentaba su abstención de votar, pero no es así y lo voy a explicar más adelante.

El diputado Elorrieta que votó negativamente con  la oposición, dijo “discuten pelotudeces que no le resuelven los problemas a la gente. Disculpen mis palabras, ésta discusión me hace calentar, pero llevamos más de 40 minutos con este proyecto que no soluciona nada de las situaciones en Santa Cruz”.

Y con esto, Elorrieta dio por saldada su excusa para votar por la negativa.

Obsérvese que tanto Elorrieta como Garrido partieron de un mismo concepto de supuesto “hartazgo” (no piensan en la gentepara votar en distinto sentido. Sin duda usaron el mismo recurso para escapar por el techo y cerrar allí la discusión haciéndose los enojados pero sin poder disimular la necesidad de cerrar allí su opinión al respecto.

Analicemos

Lo disperso de la votación dentro de un mismo bloque, pone de manifiesto la falta de acuerdo en el orden moral y ética de las cosas. Y esto, demuestra que el jefe político de ellos, Claudio Vidal, no tiene manejo ni conduce las acciones políticas de este bloque en cuestiones institucionales, ya sea hacia un lado o hacia otro. 

Y si quieren explicar todo con el metaverso de la libertad que tiene cada uno para votar de acuerdo a sus convicciones, solo embarrarían más aún el terreno pantanoso donde se han metido.

El tema es así. Cuando dentro del recinto los diputados de un mismo bloque no se ponen de acuerdo con un proyecto cualquiera sobre una ley, sobre un presupuesto o cualquier cuestión técnica que sea presentado por otro partido político y puesta en discusión en el recinto, cabe la aplicación de esta “libertad” de opinar distinto, inclusive entre sus propios pares del partido, por cuanto a veces los enfoques de abordaje y/o las consecuencias que puede tener la implementación de tal o cual ley, según la mirada de cada uno, genera dudas que deberán ser debatidas y pulidas en el seno del mismo bloque. 

Hasta acá podríamos entender posiciones disímiles dentro de un mismo bloque, que diera lugar a abstenciones, votos en contra o a favor, aunque digamos que es muy raro que ello ocurra de la manera tan dispar como lo hemos planteado en este caso.

Pero cuando se trata de dirimir cuestiones morales, éticas o posicionamientos ideológicos (y el de Mazú lo es), no debe ni puede haber diferencias internas en un bloque, porque se supone que están allí bajo un mismo paraguas de convicciones e ideas, que potenció, precisamente, sus candidaturas y fueron puestos en ese lugar (entre otras cosas) para defender esos valores.

Entonces, si ese bloque, como en este caso el SER, no compartiera los mismos valores con el oficialismo, por ejemplo, por cuanto el proyecto del diputado Mazú es un acto de repudio hacia la justicia por interpretar capciosamente que está persiguiendo a la vicepresidente y por esta razón el bloque del SER se parte en cuatro, sin que ninguno vote como el otro, queda claro que el bloque como tal no tiene convicciones firmes sobre los valores éticos y morales, son dubitativos por el hecho de dudar de su sentido de pertenencia o dudan porque mienten cuando dicen que son distintos y están obligados a votar con la mayoría oficialista.

En síntesis: los cuatro diputados del SER, a la hora de leer el proyecto de Mazú y mucho antes de entrar a la sesión ya tendrían que tener bien claro el comportamiento y la posición que iban a desarrollar en el recinto, teniendo en cuenta que el repudio a la justicia va en contra de los principios éticos de cualquier legislador, que debe velar por los valores republicanos.

Ese comportamiento parte de una conducta moral y ética ¿Estamos o no estamos de acuerdo en repudiar la justicia que persigue a CFK?. Cualquiera éticamente responsable, como jefe político de los diputados (en este caso Claudio Vidal) les diría: “Eso no se vota porque no va con nuestras convicciones como partido”. Y acá no sucedió, por eso, cada uno votó como quería y sentía que debía hacerlo: en defensa propia.

No solo ser, sino parecer

La imagen que dejaron los diputados del SER es que son cómplices funcionales del kirchenrismo.

El que votó con el oficialismo, sinceró sus sentimientos y apoyó decididamente el repudio.

El que votó negativamente buscó resguardarse de las esquirlas y preservar su futuro ante una posible coalición partidaria para el 2023.

El que se abstuvo, pretendiendo que no está con uno u otro, en realidad hizo un voto afirmativo “en pausa”, pues a la luz de la ética y la moral que siempre tratan de poner por delante los políticos, esta abstención se lee como alguien que le hace un guiño al repudio contra la justicia, porque si sus convicciones fueran de que en realidad la justicia no persigue políticamente a CFK, sino por sus delitos, hubiera votado sin pensar en contra de la propuesta de Mazú.

Y el mismo temperamento tuvo la diputada que decidió estar ausente al momento de la votación. Si pretende excusarse de no votar por haberse ausentado del recinto, además de cometer un acto institucional deleznable, está claro que evitó enfrentar el momento para no votar acompañando el repudio a la justicia y tampoco lo quiso hacer en contra.

Concluyendo. El SER Santa Cruz, fue (una vez más) coherente con su posición para-oficialista desarrollada desde que inició su derrotero en el año 2019, tanto a nivel nacional como provincial.

No haberse negado en bloque a repudiar la justicia, como propuso Matías Mazú, es convalidar una acción denigrante y falaz, como la presentada por el oficialismo, para tratar de salvar y/o justificar a la jefa de la asociación ilícita, utilizando ardides sin fundamentos, sesgados de la realidad y con un direccionamiento objetivo para confundir y apoyar los actos ilícitos de quien está siendo juzgada por graves delitos cometidos desde el máximo poder de la Nación, lo cual agrava más aún las imputaciones de la que es objeto en un juicio público que se ventila en estos días.

Pero para los diputados del SER todo se agrava aún mas, luego que se conoció la decisión de los jueces de rechazar in límine la recusación absurda planteada por Beraldi, lo cual pone a unos y otros de cada lado de la vereda; los que coinciden con la patraña de lawfare y quienes creen que es solo un pobre argumento exhibido por CFK a falta de argumentos para rebatir las 3 toneladas de pruebas en su contra.

Todo lo que sucedió el jueves en la Cámara, debe ser leído políticamente por los partidos de Juntos Por El Cambio, dentro de cuyo espacio se está evaluando una alianza electoral con el SER. 

No hacerlo sería cometer un serio error que como todo en política, se paga en las urnas.

Agencia OPI Santa Cruz

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